La piel clara exige extremar los cuidados a la hora de exponerse al sol. Los cutis claros suelen ser pobres en grasa, lo que los hace especialmente frágiles. Las pieles claras, es decir aquellas de fototipos I y II (que apenas o nunca se broncean, y cuando lo hacen, primero se queman) sufren especialmente a causa de su indefensión ante la agresión de los rayos ultravioleta.
Los problemas principales de las pieles claras suelen ser:
Arrugas finas, no especialmente pronunciadas, pero más frecuentes en la zona donde la piel es más frágil, como el contorno de los ojos.

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