Es un gas no irritante que no emite olor, luego su presencia pasa desapercibida. Se da por la combustión incompleta de los combustibles orgánicos. No es necesario 'calentar' el motor en las mañanas.
Al concentrarse en sitios cerrados, los gases del vehículo producen somnolencia y lo que muchos llaman 'la muerte dulce', pues la inhalación del monóxido de carbono que genera la combustión de la gasolina o de otros combustibles, como el diesel y el gas, causan una sobresaturación en el organismo.
"La persona puede presentar problemas gastrointestinales, mareo y dolor de cabeza, y dificultades para caminar. Cuando la intoxicación es muy severa, los pacientes pueden perder la conciencia, tener convulsiones y caer en coma", explica la médica toxicóloga María Francisca Olarte.
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