Por si no lo sabe, usted tiene 650 músculos, la mayoría pegados a tendones, huesos y articulaciones. Forman parte de ese equipo que le garantizan al cuerpo andar erguido, moverse de un lado a otro y cumplir funciones, que incluyen la de darle forma.
Son amigables y, por lo general, silenciosos. Se adaptan a excesos como el sobrepeso, las malas posturas y la falta de mantenimiento. No en vano es en lo último en lo que piensa la gente, porque existe la creencia de que son inmunes a todo. Pero no: tienen límites, y cuando no resisten más, protestan, duelen.
Son capaces de poner a gritar al más macho cuando sus fibras se dañan o se lesionan y liberan unos irritantes químicos, como la histamina, que afectan los receptores de dolor que están cerca. Esto va mezclado con dolor severo.

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